Internacional

Foro Social Mundial
Enfrentando al neoliberalismo... de palabra

A finales de enero se realizó la quinta versión del Foro Social Mundial (FSM) en la ciudad de Porto Alegre, Brasil. El FSM surgió en 2001 como un espacio abierto donde podían confluir todas las organizaciones que quisieran combatir la política neoliberal del imperialismo y los gobiernos. El objetivo, no declarado, era canalizar el proceso de resistencia contra el neoliberalismo —que estaba comenzando a tumbar gobiernos como fue el caso del de Ecuador— y desviarlo al terreno del pacifismo y las movilizaciones controladas por la socialdemocracia, aunque eso no impidió que la resistencia continuara derrocando gobiernos, como ocurrió en Argentina y Bolivia.

La socialdemocracia imperialista: el bombero para apagar
el incendio de la resistencia

La motivación para organizar el Foro Social Mundial, como un espacio abierto para el simple debate y no como una dirección para la movilización, fue la lucha de resistencia contra los planes imperialistas. Las primeras expresiones que tuvo fueron la movilización en Seattle en 1999, contra el encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y el derrocamiento del gobierno de Abdalá Bucaram en Ecuador por parte de las masas indígenas y populares. La resistencia estaba adoptando métodos violentos e insurreccionales que amenazaban la estabilidad política en varios países, especialmente de América Latina. El imperialismo necesitaba un bombero que le echara un poco de agua para evitar que el incendio se extendiera. Entonces apareció la socialdemocracia internacional camuflada con sus intelectuales y organizó el primer foro en Porto Alegre, Brasil, en 2001. Porto Alegre era una ciudad adecuada porque el gobierno local era del PT, influenciado por la socialdemocracia, y Lula ya era un político presidenciable. En el foro se han expresado distintas corrientes, desde los organizadores, agentes del imperialismo europeo, hasta sectores revolucionarios, pasando por el reformismo en sus distintas variantes, así como movimientos progresivos que luchan por sus reivindicaciones como los indígenas, campesinos y ecologistas. Desde el Foro Social mundial se coordinaron, controladamente, las masivas movilizaciones contra la guerra e invasión a Irak.

¿No existe la lucha de clases?

La caída del “socialismo real”, permitió al imperialismo lanzar una ofensiva ideológica contra el socialismo y la revolución, con las siguientes ideas: no hay que tomar el poder por la fuerza, hay que conquistarlo mediante los votos; con violencia no se gana nada, todo se logra dialogando y concertando; en cambio de ser contestatarios, es mejor ser propositivos; la movilización no sirve, es mejor debatir; la lucha de clases no existe, es un invento de los marxistas. Se impuso la política light. Los reformistas se apresuraron a abrazar esas ideas “novedosas”. Los más radicales adoptaron la política de movilizar para concertar. El subcomandante Marcos, dirigente del zapatismo mejicano, lanzó la “genial” idea de que no era necesario luchar por el poder sino construirlo desde abajo. A pesar de que eso no era más que una tontería reformista y reaccionaria, muchos izquierdistas se volvieron zapatistas. Así es la moda.

La crisis del FSM era inevitable

Las contradicciones que se han expresado al interior del FSM, debido a la diversidad de intereses que representan los sectores que asisten a él, ha producido una crisis. Lula había sido uno de los estandartes del FSM antes de asumir la presidencia. Hoy es un agente del neoliberalismo en la medida en que aplica sus planes. La lucha de clases exige movilización porque la intervención del imperialismo y sus agentes es violenta. Al imperialismo no se le puede derrotar en Irak mientras no se produzca la movilización internacional en solidaridad con el pueblo iraquí, a pesar de la heroica lucha que está librando. En ese sentido una instancia como el FSM que reúne cerca de 150 mil delegados internacionales, para discutir lo negativo que es el neoliberalismo, y no vota una orientación política para enfrentarlo, está condenada a desaparecer. La dirección es consciente de los peligros que significa que sectores de masas intenten expresarse a través de esa instancia. Por eso está tratando de descentralizar su funcionamiento y aumentar la frecuencia a dos años. En la reunión de este año lo organizó en varias ciudades para poderlo controlar y aún así hubo movilizaciones contra Lula por aplicar el neoliberalismo. La versión 2004 se hizo en Mumbai, India. El próximo se hará dentro de dos años en Venezuela y de paso tratarán de reemplazar a Lula por Chávez, quien aparece más radical... por ahora.

Alejandro Pereira

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El camino más corto

La moda light está quedando out. Las masas se están desencantando de los Lula y los Garzón (en Colombia), empiezan a identificar concertación con traición, y las extremas condiciones de miseria las están llevando a utilizar nuevamente métodos tradicionales: lucha directa y derrocamiento de gobiernos. Ya se han hecho muchas experiencias. Gobiernos nacionalistas como el de Perón en Argentina, Torrijos en Panamá y Velasco Alvarado en Perú — todavía se está haciendo la experiencia con Chávez. Gobiernos de frente popular como los de Allende y Lula. Y lucha guerrillera (Nicaragua, Salvador, Perú y Colombia). Se ha experimentado con varios modelos económicos —capitalistas—: capitalismo de estado, economía mixta en Nicaragua y otras variantes. También se ensayó con la falsa teoría del socialismo en un solo país. Con ninguna de esas experiencias se ha resuelto la miseria, la desigualdad y la explotación. Lo único que ha funcionado es la lucha de masas y la revolución socialista: Rusia 1917, Yugoeslavia y Europa del Este 1945, China 1949, Corea 1952, Cuba 1959 y Vietnam 1975. Para qué buscar atajos si el camino más corto es la revolución socialista, a pesar de que el imperialismo y los capitalistas, obviamente, lo desmientan... con el coro de los reformistas.

Los revolucionarios que estamos por la movilización internacional coordinada contra el imperialismo y sus planes de explotación y opresión capitalista, tenemos la obligación de intervenir en ese movimiento para cambiarle el rumbo y buscar la centralización de acciones de lucha, independiente de los gobiernos. En el pasado FSM se expresó con más fuerza un sector radical, encabezado por el trotskysmo, que ya venía proponiendo que el foro votara orientaciones centralizadas para enfrentar consecuentemente, mediante la movilización, los planes del imperialismo y los gobiernos y unificar la resistencia que ha venido creciendo para ver si podemos provocar una inflexión en la relación de fuerzas mundial y comenzar a lograr triunfos revolucionarios en la lucha por el socialismo.